Algunas consideraciones sobre las precipitaciones en los próximos días
Después de un inicio de 2022 muy seco, sin precipitaciones significativas y generalizadas, se abre una puerta a la llegada de este “oro caído del cielo” al final de esta semana y primeros días de la próxima, aunque con “condicionantes”
Durante estos días se oye y se habla del “buen tiempo” con cielos despejados en gran parte de España. Pero ahora se observa en los medios un repunte en las preocupaciones relacionadas con la sequía en sus diferentes facetas: meteorológica, hidrológica y agrícola.
Hay riesgos de que pronto se estudien o produzcan restricciones del agua en algunas zonas de la Península (para usos industriales, regadíos o para el suministro en los hogares).
Si 2021 no fue un buen año desde el punto de vista pluviométrico, en general, el comienzo de 2022 está siendo muy seco, sin precipitaciones generalizadas, tan sólo se han registrados precipitaciones esporádicas y no eficaces para llenar pantanos, humedecer el suelo y generar escorrentía oportuna.
El responsable de todo este problema proviene de uno, o varios anticiclones de bloqueos, según se mire y se analice, que como una verdadera "muralla atmosférica" impide el paso de las borrascas y precipitaciones en nuestra latitudes y con esto llevamos más de 30-45 días, según las zonas. En este marco, cualquier cambio de tiempo en estas condiciones de bloqueo serán consideradas como muy significativas.
Algunas precipitaciones para este fin de semana e inicios de la próxima
La pertinaz presencia de este "anticiclón de bloqueo" en este invierno tan seco, solo lo podrá “mover” un chorro polar intenso que se ondule o baje de latitud, que es, en última instancia, el rector y controlador de paso de borrascas, formación de danas, temporales, entradas viento ábregos cargados de humedad y precipitaciones, desplazamiento de los anticiclones y dorsales, etc. Pues bien, este flujo intenso de aire situado a unos 9.000 m de altura, y que ha estado alejado de nuestra zona, parece que va a tener uno o varios ramales con incursiones hacia nuestra latitudes trayéndonos bajas presiones con frentes y bandas de precipitación.
La entrada de aire de componente noroeste-norte haría que durante fin de semana las temperaturas bajen y algunas precipitaciones serían en forma solida, nieve, en zonas altas.
El gran problema es que estas bajas conducidas por el ramal del chorro polar secundario poco intenso se desarrollarían en un entorno de uno o dos zonas anticiclónicas. Las condiciones anticiclónicas van a poner muy difícil el desarrollo, mantenimiento y amplificación de las precipitaciones en la Península y Baleares: llegarán, pero se encontrarán con un ambiente hostil anticiclónica y podrán ser menos de las deseadas y necesarias. El ramal secundario del chorro polar no será lo suficientemente intenso como para desplazar el anticiclón de forma definitiva, y aún podría ser menos intenso de los previsto.
Subjetivamente, este tipo de entradas del chorro polar secundario, las primeras de niveles altos en esta situación “superanticiclónica”, suelen ir a menos a medida que nos acercamos a los días esperados con las precipitaciones previstas.
De cualquier forma, todas las precipitaciones serán bienvenidas aunque no paliarán la sequía que venimos padeciendo en zonas de la mitad sur.
Canarias sufriría una nueva entrada de aire sahariano con polvo en suspensión y calima con vientos de componente este-sureste.
En resumen, estamos frente a un fin de semana, 11-13 de febrero, e inicios de la siguiente, 14-15 de febrero, donde se podría dar la llegada de senos de bajas presiones por el noroeste hacia la Península cargados de nubes y precipitaciones como consecuencia de la entada de un ramal secundario del chorro polar poco intenso.
La presencia inerte del anticiclón en todos los niveles impedirán que estas precipitaciones sean amplias y generalizadas, aunque las condiciones de estabilidad se debilitarán temporalmente. Este desacople entre niveles altos y bajos va a impedir que estas precipitaciones sean generalizadas y persistentes.
Borrar o mover del mapa un anticiclón tan intenso y “pesado” invernal no es muy fácil, y un ramal chorro polar secundario poco intenso no va a ser suficiente como para desplazar las altas presiones de nuestras latitudes que podrán permanecer con nosotros los días posteriores, tras cinco o seis días donde aumentaría la inestabilidad relativa, 11-15 de febrero, para volver, posiblemente, al dominio anticiclónico.