El tiempo de Semana Santa en España no es "oficial": lo que de verdad prevén los modelos europeo y americano
El chorro polar continuará muy ondulado, por lo que las bajas presiones discurrirán de forma errática, aproximándose al entorno peninsular y dificultando notablemente las previsiones meteorológicas a medio plazo.

La borrasca Nuria ha vuelto a poner fin al breve periodo de estabilidad que teníamos desde finales de marzo, recordándonos que la circulación de latitudes medias en estas fechas es inestable y propensa a traer precipitaciones. Esta recaída ha sucedido poco antes de Semana Santa y está siendo protagonista en muchas predicciones que se están haciendo, porque se entiende que podría ser la antesala de unos días de celebración con lluvias.
Este año la situación está siendo aún más marcada de lo habitual, como ya hemos podido observar durante el histórico mes de marzo que acabamos de dejar atrás, y sí, lo más significativo es que podría continuar así en las próximas semanas. Aunque aún hay mucha incertidumbre.

Este año la previsión se presenta bastante compleja
Con la Semana Santa ya bastante próxima, no es raro que empiece a surgir el interés por la situación meteorológica que podríamos tener esos días y tampoco que empiecen a darse las primeras respuestas, siempre dentro de un límite razonable, puesto que hablamos de una previsión a medio plazo. El problema es que este año va a resultar difícil.
En contra de lo que solemos pensar, la incertidumbre en una previsión no depende principalmente del plazo con la que la queramos hacer, sino del fenómeno que intentamos predecir y su escala. Una gran dorsal anticiclónica puede predecirse con facilidad a más de 10 días, mientras que un tornado puede ser impredecible a tan solo 10 minutos. La escala juega un papel fundamental, cuanto más pequeño y efímero sea el fenómeno que queremos predecir, más difícil será su previsión.
De la misma forma, el detalle con el que queramos efectuar la previsión también influye: no es lo mismo realizar una previsión de precipitación para el promedio de todo un país, que intentar averiguar si va a llover o no en una localidad concreta a una hora concreta, siendo mucho más difícil lo segundo. En resumen, a más de una semana de la Semana Santa de 2025, solo se pueden realizar previsiones generales, sin entrar en detalles. Pero este año va a ser aún más complicado.
La incertidumbre a medio plazo se dispara, eso nos da una pista
Los modelos meteorológicos no ven un escenario de fácil predicción: no hay una gran dorsal, un anticiclón estacionario o un fuerte chorro polar que pueda predecirse con facilidad a varios días vista. Todo lo contrario: la circulación será bastante caótica, con una apreciable tendencia a formarse centros de altas presiones en el Atlántico más septentrional y el norte de Europa que bloqueen el flujo de borrascas, lo que las obliga a descender mucho de latitud.
Esto es algo en lo que coinciden tanto nuestro modelo de referencia, el IFS de ECMWF (europeo), como el GFS americano. Este escenario es el que está motivando una previsión lluviosa y variable para Semana Santa, pero aún así hay que tomar esta información con suma precaución.
Los escenarios que plantean los modelos para el comienzo de la Semana Santa
De hecho, con la situación prevista, la Semana Santa empezará con la Península Ibérica expuesta a una profunda vaguada que se gestará durante la semana que viene y que seguirá favoreciendo la formación de borrascas en nuestro entorno. Dependiendo de su posición, podríamos tener hasta 3 escenarios distintos para los primeros días de este periodo festivo.
- En el primer escenario, estas bajas se situarían en el oeste peninsular favoreciendo un episodio de temperaturas suaves y abundantes precipitaciones, especialmente en la fachada atlántica, similar al que está dejando la borrasca Nuria.
- El segundo escenario, más respaldado por el GFS, plantea que las bajas se desplacen más al este, impulsando masas de aire frío desde Europa y el Atlántico Norte, dando lugar a un carácter mucho más invernal en esos días.
- El tercer escenario, menos probable, sitúa estas bajas mucho más al sur, impulsando aire cálido y seco desde el norte de África, lo que daría a la Semana Santa un carácter prácticamente estival interrumpida por la actividad tormentosa que suele venir asociada a este tipo de situaciones.

Queda, por tanto, seguir pendientes de esta evolución que por el momento nos garantiza poco, pero que nos advierte de que la Semana Santa será de difícil predicción, que no se puede dar por sentado ningún escenario a día de hoy y que la probabilidad de que sigamos bajo la influencia de las bajas presiones y con una situación inestable es elevada.