“Sangre de los glaciares”. Así es el extraño fenómeno que tiñe la Antártida de rosa y preocupa a los científicos
Aunque llama la atención por su llamativo color, este peculiar fenómeno acelera el derretimiento de la nieve y los glaciares, y podría intensificarse con el cambio climático.

El paisaje helado de la Antártida está sufriendo una transformación que despierta la curiosidad de los científicos. Enormes áreas, que solían estar cubiertas por la blancura uniforme de la nieve, ahora presentan un tono rosado, un fenómeno que los científicos han llamado "nieve rosa", "sangre de los glaciares" y, también, “nieve de sandía”.
Los impactos de esta "sangre"
Este color tan distintivo se debe a la proliferación de una especie particular de algas, la Chlamydomonas nivalis. Se trata de algas amantes del frío que, aunque son de color verde, desarrollan pigmentos carotenoides rojizos para protegerse de la radiación ultravioleta y absorber más calor.
Durante el verano antártico, cuando las temperaturas aumentan y el hielo comienza a derretirse, las algas florecen y tiñen la nieve de rosa. Su proliferación reduce la capacidad de la nieve para reflejar la luz solar, fenómeno conocido como albedo. Así, en vez de reflejar la luz solar, la nieve la absorbe, lo que intensifica la retención de calor y acelera el derretimiento del hielo.

“La nieve rosa es un fenómeno que parece estar incrementándose, quizá debido al aumento de la temperatura, y tiene consecuencias planetarias porque cambia el albedo de la nieve”, explicó a El País, José Ignacio García, de la Universidad del País Vasco.
La nieve rosa aparece cada vez con más frecuencia en las regiones frías del planeta, como el Ártico y los Alpes. Aunque puede ser un espectáculo visual interesante, las investigaciones indican que la proliferación de estas algas puede disminuir el albedo en un 13 % durante la temporada de deshielo, lo que contribuye al calentamiento global.

Un estudio reciente, liderado por los investigadores de la Universidad Simon Fraser en Canadá, analizó imágenes satelitales tomadas entre 2019 y 2022. Descubrieron que esta alga cubre el 5 % de los glaciares del noroeste de América del Norte, y que en algunos sectores la cobertura alcanza el 65 % de la superficie. El estudio, publicado en Science Advances, también advierte que este fenómeno contribuye al derretimiento, al oscurecer la nieve y absorber más radiación solar.
Nieve colorida, un fenómeno documentado
La nieve de color ha intrigado a la humanidad durante siglos. El filósofo griego Aristóteles fue uno de los primeros en documentar este fenómeno hace más de 2300 años. Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX que la ciencia identificó a Chlamydomonas nivalis como la causante de esta peculiar coloración.
La comunidad científica está intensificando sus esfuerzos para comprender mejor este fenómeno y sus implicancias. Proyectos como ALPALGA reúne a biólogos, ecólogos y glaciólogos para estudiar las especies que habitan en la nieve y cómo su proliferación afecta al deshielo. El objetivo es comprender cómo estas algas sobreviven en condiciones tan extremas y cómo el cambio climático influye en su crecimiento.
Además de la Antártida, la nieve rosa se ha observado en diversas partes del mundo, y a raíz de otras causas. En los Alpes del Sur, durante los veranos de 2019 y 2020, se registró una coloración rojiza en la nieve debido al depósito de polvo rojo proveniente de tormentas a través del Mar de Tasmania. Este polvo redujo la capacidad reflectante de la nieve.
Blood Snow or Watermelon Snow has been found in the Antarctic & the Alps. It's caused by an algae called Chlamydomonas nivalis. It was noted as early as the fourth century BC, by the Greek philosopher Aristotle. It actually smells like watermelon.
— Ewan Morrison (@MrEwanMorrison) April 20, 2021
Images: Times India. pic.twitter.com/EPr297iRIc
Con el avance del cambio climático, se prevé que este tipo de fenómenos sean cada vez más comunes, y lo que hoy parece una rareza cromática podría convertirse en una señal de advertencia irreversible para el planeta.