“Sangre de los glaciares”. Así es el extraño fenómeno que tiñe la Antártida de rosa y preocupa a los científicos

Aunque llama la atención por su llamativo color, este peculiar fenómeno acelera el derretimiento de la nieve y los glaciares, y podría intensificarse con el cambio climático.

Antártida, nieve
Investigadores descubren que la nieve teñida por algas está perdiendo su capacidad de reflejar la luz solar.

El paisaje helado de la Antártida está sufriendo una transformación que despierta la curiosidad de los científicos. Enormes áreas, que solían estar cubiertas por la blancura uniforme de la nieve, ahora presentan un tono rosado, un fenómeno que los científicos han llamado "nieve rosa", "sangre de los glaciares" y, también, “nieve de sandía”.

Los impactos de esta "sangre"

Este color tan distintivo se debe a la proliferación de una especie particular de algas, la Chlamydomonas nivalis. Se trata de algas amantes del frío que, aunque son de color verde, desarrollan pigmentos carotenoides rojizos para protegerse de la radiación ultravioleta y absorber más calor.

Durante el verano antártico, cuando las temperaturas aumentan y el hielo comienza a derretirse, las algas florecen y tiñen la nieve de rosa. Su proliferación reduce la capacidad de la nieve para reflejar la luz solar, fenómeno conocido como albedo. Así, en vez de reflejar la luz solar, la nieve la absorbe, lo que intensifica la retención de calor y acelera el derretimiento del hielo.

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La nieve rosada, causada por microorganismos amantes del frío, reduce la capacidad de la nieve para reflejar la luz y contribuye al calentamiento global.

“La nieve rosa es un fenómeno que parece estar incrementándose, quizá debido al aumento de la temperatura, y tiene consecuencias planetarias porque cambia el albedo de la nieve”, explicó a El País, José Ignacio García, de la Universidad del País Vasco.

Este ciclo de retroalimentación es alarmante: el calentamiento global favorece la proliferación de algas, lo que a su vez acelera el derretimiento del hielo, liberando más agua y creando condiciones aún más propicias para el crecimiento algal. En la Antártida, se estima que cada verano se derriten millones de toneladas de nieve debido a este fenómeno.

La nieve rosa aparece cada vez con más frecuencia en las regiones frías del planeta, como el Ártico y los Alpes. Aunque puede ser un espectáculo visual interesante, las investigaciones indican que la proliferación de estas algas puede disminuir el albedo en un 13 % durante la temporada de deshielo, lo que contribuye al calentamiento global.

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Aunque llama la atención por su color inusual, la "nieve de sandía" está acelerando el derretimiento de los glaciares y podría intensificarse con el cambio climático.

Un estudio reciente, liderado por los investigadores de la Universidad Simon Fraser en Canadá, analizó imágenes satelitales tomadas entre 2019 y 2022. Descubrieron que esta alga cubre el 5 % de los glaciares del noroeste de América del Norte, y que en algunos sectores la cobertura alcanza el 65 % de la superficie. El estudio, publicado en Science Advances, también advierte que este fenómeno contribuye al derretimiento, al oscurecer la nieve y absorber más radiación solar.

Nieve colorida, un fenómeno documentado

La nieve de color ha intrigado a la humanidad durante siglos. El filósofo griego Aristóteles fue uno de los primeros en documentar este fenómeno hace más de 2300 años. Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX que la ciencia identificó a Chlamydomonas nivalis como la causante de esta peculiar coloración.

La comunidad científica está intensificando sus esfuerzos para comprender mejor este fenómeno y sus implicancias. Proyectos como ALPALGA reúne a biólogos, ecólogos y glaciólogos para estudiar las especies que habitan en la nieve y cómo su proliferación afecta al deshielo. El objetivo es comprender cómo estas algas sobreviven en condiciones tan extremas y cómo el cambio climático influye en su crecimiento.

Además de la Antártida, la nieve rosa se ha observado en diversas partes del mundo, y a raíz de otras causas. En los Alpes del Sur, durante los veranos de 2019 y 2020, se registró una coloración rojiza en la nieve debido al depósito de polvo rojo proveniente de tormentas a través del Mar de Tasmania. Este polvo redujo la capacidad reflectante de la nieve.

Con el avance del cambio climático, se prevé que este tipo de fenómenos sean cada vez más comunes, y lo que hoy parece una rareza cromática podría convertirse en una señal de advertencia irreversible para el planeta.