¿Por qué se nos arrugan los dedos cuando pasamos tiempo en el agua?
Durante años se pensó que se trataba de un proceso de ósmosis. Pero hoy conocemos el milenario mecanismo que se esconde en las yemas de nuestros dedos. ¿Por qué aparecen estas arrugas tras pasar un tiempo en el agua?

De pequeños nos causaba fascinación esta extraña mutación de la piel de nuestros dedos después de pasar un buen rato nadando en el mar, en una piscina o en la ducha. ¿Por qué le pasa esto a la piel de las manos y los pies, y no a otras áreas del cuerpo? ¿Qué secreto ancestral revelan nuestros dedos mojados?
La verdadera causa de la aparición de estas curiosas arrugas
Durante muchos años se creyó que las arruguitas en la piel tras la exposición al agua provenían de un proceso de ósmosis, en el que el agua ingresa en la piel y la hace hincharse. Pero luego, las investigaciones científicas arrojaron luz sobre lo que en verdad sucede.
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— Comunidad Biológica (@Bio_comunidad) July 29, 2023
¿Por qué se arruga la piel en el agua?
Cuando nuestros pies y manos entran en contacto con el agua durante mucho tiempo, la piel de los dedos se arruga y pueden parecer como pasas.
Las arrugas de la piel son una ventaja evolutiva que ayuda a aumentar la fricción en ambientes pic.twitter.com/8clAcf0UHC
La respuesta está en las órdenes automáticas que el sistema nervioso envía a los vasos sanguíneos de nuestras extremidades. Se trata de un mecanismo adaptativo que tiene millones de años y excede por completo a nuestra conciencia.
La piel, nuestro órgano más extenso, cumple un rol vital en la protección contra el entorno y la regulación de procesos en nuestro cuerpo. Su capa más externa se llama estrato córneo, y comprende unas 20 subcapas de células muertas, aplanadas y compactadas con proteínas y lípidos.
Pero cuando permanecemos unos cuantos minutos bajo el agua, y ésta penetra la piel, desequilibra los electrolitos, que son los minerales presentes en muchas sustancias corporales, y que contienen iones libres, por lo que se comportan como un conductores eléctricos.
Sin que nos percatemos, una señal se envía al cerebro y éste, a través del sistema nervioso autónomo, emite una orden: contraer los capilares subcutáneos y reducir el flujo sanguíneo en la zona.
La contracción de los vasos sanguíneos es mayor en las capas profundas de la piel y menor en las capas más superficiales. Así, las capas de arriba quedan más gruesas y más anchas y las capas más profundas se afinan. Esta “irregularidad” forma las arruguitas en las yemas de los dedos.
El proceso no es instantáneo y generalmente toma alrededor de 10 minutos para manifestarse por completo. Tampoco se va inmediatamente. Tarda unos 15 o 20 minutos para revertirse. Pero estos tiempos pueden variar según la temperatura del agua.
Las ventajas de este mecanismo
¿Cuál es la ventaja evolutiva de este mecanismo? Las investigaciones han demostrado que los dedos arrugados actúan como bandas de rozamiento, permiten canalizar el agua fuera de las yemas y mejorar la capacidad de agarre en superficies mojadas.
No son las manos de un viejo, sinó las de Alex Gregory después de llevar durante días unos guantes húmedos. Todo cuadra. Las arrugas actúan como bandas de rodamiento canalizando el agua fuera de los dedos y permitiendo a los primates mantener su capacidad de agarre en mojado. pic.twitter.com/7NEjpzVNvG
— Dani Jiménez (@cienciadeldani) October 10, 2020
La hipótesis sugiere que esta adaptación podría haber permitido a nuestros ancestros caminar por zonas resbaladizas, pero sobre todo, recolectar alimentos con mayor facilidad en entornos húmedos, como moluscos en zonas costeras.
La naturaleza siempre encuentra maneras de prepararnos para los desafíos del entorno, incluso en las pequeñas cosas, como un baño prolongado. Así que la próxima vez que observes tus dedos arrugados después de un chapuzón, recuerda que se trata de una parte de la historia de la evolución humana.