¿Es el arroz el culpable? El cultivo tradicional emite más gases de los que se creía, según unos científicos en Nature
Un trabajo reciente revela que el cultivo tradicional del arroz, especialmente en sistemas inundados, emite grandes cantidades de gases de efecto invernadero, lo que sitúa a la agricultura en el centro de los debates sobre el cambio climático.

Una nueva investigación publicada en la revista Nature ha sacado a la luz un tema que parece ajeno a nuestra vida cotidiana, pero que afecta directamente al clima que vivimos y a los alimentos que llegan a nuestras mesas: el impacto ambiental de los sistemas agrícolas basados en el cultivo del arroz.
Este estudio es especialmente relevante porque el arroz es un alimento básico en gran parte del mundo. Comprender cómo las diferentes prácticas agrícolas contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) es fundamental para abordar los desafíos de la crisis climática mundial. Además, el artículo revela un aspecto que a menudo se ignora: incluso los cultivos tradicionales pueden esconder un alto coste ambiental si se llevan a cabo sin una planificación sostenible.
Arroz y metano: el lado invisible de los cultivos inundados
El arroz, especialmente cuando se cultiva en sistemas inundados, es una de las mayores fuentes de emisiones de metano (CH₄), un gas de efecto invernadero con un poder de calentamiento mucho mayor que el dióxido de carbono (CO₂).
En campos inundados, la descomposición de la materia orgánica ocurre sin oxígeno, creando el ambiente ideal para los microorganismos que producen metano. El estudio mostró que en sistemas como “arroz-arroz-arroz”, las emisiones de CH₄ representan hasta el 80 % de las emisiones totales de los cultivos.

Mientras tanto, la alternancia de cultivos con cultivos de secano (como el maíz, el trigo o las patatas) tiende a reducir las emisiones de metano, aunque puede aumentar las emisiones de otro gas potente: el óxido nitroso (N₂O). Este gas está relacionado principalmente con el uso intensivo de fertilizantes nitrogenados, que mal gestionados contribuyen a la liberación de este contaminante al suelo y a la atmósfera.
Lo que el estudio encontró sobre los diferentes sistemas de cultivo
Los científicos compararon cinco sistemas de plantación, cada uno con una combinación diferente de cultivos a lo largo del año. Entre los sistemas evaluados, aquellos que mezclaron arroz con cultivos de secano presentaron menores emisiones totales de gases de efecto invernadero, especialmente cuando hubo un período de barbecho entre cosechas.
Entre los resultados cabe destacar lo siguiente.
- El sistema arroz-arroz-arroz (con tres cosechas al año) tuvo la mayor huella de carbono, superando las 25 toneladas de CO₂ equivalente por hectárea por año.
- Sistemas como maíz-arroz o papa-arroz presentaron emisiones mucho menores, gracias a la ausencia de inundaciones continuas.
- En términos de rendimiento por hectárea, los sistemas con papa y maíz también mostraron mejor desempeño por kilo de alimento producido.
- En cambio, cultivos como el frijol, a pesar de fijar nitrógeno en el suelo, tuvieron baja productividad y una huella de carbono relativa elevada.
Estos datos refuerzan la importancia de diversificar los sistemas agrícolas y adaptar el tipo de cultivo al entorno local, buscando un equilibrio entre productividad y sostenibilidad.
Referencia de la noticia:
Carbon footprint and greenhouse gas emissions of different rice-based cropping systems using LCA. 25 de marzo, 2025. Jahangir, M.M.R., Aguilera, E., Ferdous, J. et al.