Los turistas se van y la isla sufre las consecuencias: los acuíferos de Ibiza se están quedando sin agua

Ibiza consume mucha más agua dulce de la que se puede permitir. La presión turística, la sobreexplotación y las sequías, conducen a una situación crítica si no se toman medidas urgentes que aseguren la disponibilidad de agua en el futuro.

La comunidad local de Ibiza da la voz de alarma: la isla se está quedando sin agua dulce.

Ibiza, como el resto de las Islas Baleares, son uno de los emblemas turísticos de España. Y, como en otros lugares del país afectados por el turismo masivo, comienza a debatirse entre el beneficio económico que genera este sector, y sus consecuencias para la vida misma en la isla.

En los últimos veinte años, la explosión demográfica en Ibiza ha sido completamente desmesurada, lo que se refleja en un aumento del 61 % de su censo de población. En estas dos últimas décadas, la isla ha pasado de apenas 100 000 habitantes a 161 823, según los datos más recientes del INE.

A esa cifra hay que añadir los 3,1 millones de personas visitan Ibiza cada año. Unos 2000 turistas por cada 100 residentes permanentes, lo que, a simple vista, se antoja insostenible.

Aunque el turismo es un motor importante de la economía local -representa el 84% de su PIB-, los residentes están preocupados por la enorme presión sobre la tierra, el agua y el ecosistema local que genera la afluencia masiva de visitantes.

En términos de gasto de agua, Ibiza consume 265 litros por habitante al día, el doble que la media nacional, y una cifra muy por encima de lo que se recomienda en el Plan Hidrológico. De esos recursos, unos 20 hectómetros cúbicos al año, 7,2 proceden de acuíferos casi esquilmados. Sus únicas reservas de agua dulce.

¿Por qué se están secando los acuíferos?

La situación de los acuíferos en la isla de Ibiza es preocupante debido a varios factores que, en las últimas décadas, han afectado a su sostenibilidad y calidad de manera preocupante. Los principales problemas son los siguientes.

Sobreexplotación

El crecimiento del turismo en Ibiza ha incrementado exponencialmente la demanda de agua. Durante la temporada turística, directamente se dispara, lo que causa una extracción excesiva de las reservas subterráneas, o lo que es lo mismo, su sobreexplotación.

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Esto pone en riesgo la capacidad de los acuíferos para regenerarse, especialmente durante los periodos de sequía que, como consecuencia del cambio climático, cada vez son más prolongados y recurrentes.

Salinización

Otra de las consecuencias de la sobreexplotación de los acuíferos es la bajada de sus niveles de agua, lo que ocasiona la intrusión de agua salina tierra adentro, provocando la mezcla de agua dulce y agua salada en los pozos.

Esta salinización compromete la calidad del agua, volviéndola inapropiada para el consumo humano y contraproducente para su uso en la agricultura (quema los cultivos), además de ocasionar daño en el medio ambiente, ya que los ecosistemas acuáticos son muy sensibles a las variaciones de salinidad.

Sequías recurrentes

Como ocurre en gran parte del Mediterráneo, Ibiza ha experimentado sequías más frecuentes y prolongadas en los últimos años. Esto reduce la recarga natural de los acuíferos. Basta un ejemplo, el primer trimestre de este año, en la isla se registraron menos precipitaciones de lo habitual, en torno a los 12,5 litros por metro cuadrado.

En consecuencia, sus reservas hídricas descendieron de un 43% a un 39%, lo que se considera una situación crítica.

Contaminación

A todo esto, se suma la contaminación de los esquilmados acuíferos por nitratos, ya sea por prácticas agrícolas poco sostenibles, como el uso excesivo de fertilizantes, y por aguas residuales, lo que afecta directamente la calidad del agua subterránea.

Falta de infraestructuras adecuadas

La falta de infraestructuras adecuadas para la gestión eficiente del agua en Ibiza ha empeorado la situación. Por ejemplo, las fugas en las redes municipales de abastecimiento son del 25%

El Gobierno de las Islas Baleares ha invertido en plantas desalinizadoras para disminuir la dependencia de los acuíferos -en estos momentos planea construir una cuarta desaladora en la isla-, pero, de momento, no pueden cubrir completamente la demanda de agua, especialmente en épocas de mayor afluencia turística.

¿Hay soluciones?

La situación de los acuíferos en Ibiza podría mejorar si el problema se aborda con un enfoque integral que incluya tanto la oferta como la demanda de agua, mejore la infraestructura y promueva la sostenibilidad a largo plazo.

Esto pasa por proteger las áreas donde los acuíferos se recargan de manera natural mediante la regulación del desarrollo urbano y agrícola, pero, sobre todo, es fundamental reducir el consumo de agua, especialmente en sectores de alto uso como el turismo y la agricultura.

El sector turístico debe involucrarse en las soluciones que buscan la sostenibilidad en los usos del agua.

La instalación de dispositivos de ahorro de agua en hoteles y viviendas, la adopción de sistemas de riego más eficientes o fomentar el uso de aguas recicladas para usos no potables en jardines, parques y campos de golf, reduciría la presión sobre los acuíferos.

Son medidas tan urgentes como aumentar la conciencia pública sobre la situación del agua en Ibiza, por supuesto, involucrando al sector turístico, uno de los mayores consumidores de agua, que debe adoptar medidas para minimizar su impacto, como la certificación ambiental y el uso eficiente de agua en sus instalaciones.