Kit de emergencia, ¿alarmismo o sentido común? Inundaciones, nevadas, terremotos o apagones: prepararse es prevenir
Los fenómenos meteorológicos extremos van en aumento: estar preparado no es alarmismo ni mala suerte, sino prevención y aumento de la resiliencia. Por eso es importante preparar un kit de emergencia. ¿Qué podemos poner en él?

La invitación a los ciudadanos de la Unión Europea a equiparse con un kit de emergencia con el que hacer frente a catástrofes y posibles guerras ha causado revuelo y desatado el debate y la polémica. Dejando a un lado esta última y desafortunada hipótesis, que horroriza sólo de pensarlo, equiparse con material con el que hacer frente a situaciones de emergencia debidas a acontecimientos calamitosos de diversa índole es un aspecto importante de la resiliencia.
No sólo eso: además del kit de supervivencia, también es importante mantener en casa una cierta reserva de alimentos, medicinas, agua y otros suministros; piensa en los agitados días del encierro, cuando se produjo un asalto a los supermercados en el que artículos mundanos como papel higiénico, pasta e incluso levadura desaparecieron en poco tiempo.
La fragilidad de nuestra sociedad
Poca gente lo sabe, pero los supermercados tienen existencias e inventario para no más de tres días. Basta una crisis debida a fenómenos meteorológicos extremos, terremotos, pero también huelgas, problemas de transporte o abastecimiento, para encontrar las estanterías vacías.
Mucho revuelo con el kit de emergencia de la UE pero desde muchos servicios de Protección Civil de España llevan más de una década hablando de la importancia de tener prepara una mochila de emergencias pic.twitter.com/zeTJ092QPN
— David Ferrero (@FerreroPC) March 26, 2025
Del mismo modo, las farmacias también tienen existencias limitadas, y los acontecimientos calamitosos, las emergencias de diversa índole, los problemas de suministro de determinados medicamentos y similares pueden provocar una escasez, quizá temporal, de medicamentos.
Luego los apagones: por extraño que parezca, sí, en el siglo XXI puede ocurrir que se vaya la luz, el agua o incluso el gas. Y en estas condiciones maldecir o culpar puede ser una válvula de escape, pero sirve de poco. Mucho mejor prevenir.
Mientras esperamos ayuda, la primera ayuda sólo puede venir de nosotros mismos y de nuestros allegados
Recordemos que los fenómenos meteorológicos extremos van en aumento. Inundaciones, nevadas, tormentas intensas, etc. pueden dejarnos quizá no en peligro directo, pero sí aislados durante días enteros, sin posibilidad de hacer la compra o ir a la farmacia, e incluso sin suministro energético.
A esto hay que añadir los terremotos. A la espera de ayuda, la primera ayuda sólo puede venir de nosotros mismos y de nuestros allegados.
Reservas doméstica de urgencia
Incluso antes de la bolsa de supervivencia, es una buena idea establecer una cierta reserva de pasta, legumbres y atún u otros productos enlatados, galletas saladas o pan de larga duración, galletas, leche de larga duración u otras bebidas según los gustos y necesidades de cada uno, en una zona lo más segura y accesible posible.
Y agua embotellada, incluso si se opta por beber habitualmente agua del grifo. Evidentemente, las existencias deben utilizarse y reponerse de forma rotativa para evitar que alcancen la fecha de caducidad. No olvides las cerillas y el mechero: puede que la cocina funcione y llegue el gas, pero sin corriente, el encendido electrónico no funciona.
Mochila o bolsa de emergencia: ¿qué meter en ella?
Empecemos por los documentos y objetos básicos: una copia de los documentos de identidad, la tarjeta sanitaria y el código fiscal. Después, algo de dinero en efectivo, una copia de las llaves de casa y, posiblemente, del coche.
- Agua y comida: un par de botellas pequeñas de agua por persona, algo de comida preparada como bocadillos, barritas energéticas, frutos secos, galletas, crackers.
- Luz, comunicación, energía: una linterna (se recomiendan las de doble uso, con pilas reemplazables y también recargables), pilas de repuesto, un cargador de móvil, un powerbank, una pequeña radio con pilas y una manivela para recibir información. Un silbato puede convertirse en un salvavidas en caso de emergencia de ser localizado.
Today, the EU launches its new #Preparedness Strategy.
— Hadja Lahbib (@hadjalahbib) March 26, 2025
Ready for anything this must be our new European way of life. Our motto and #hashtag. pic.twitter.com/fA1z8ZvMDA
- Primeros auxilios: en primer lugar, tiritas, gasas, desinfectante, guantes desechables, gel desinfectante para manos, guantes, 2-3 mascarillas. Después, medicamentos de uso general, como antitérmicos y antiinflamatorios, y cualquier medicamento tomado para el tratamiento o la enfermedad, durante al menos 3-5 días. Algo en lo que poca gente piensa: una o dos mantas térmicas plegables. Cuestan muy poco y son pequeñas, pero pueden protegernos tanto del frío como del calor.
- Ropa: una muda de ropa interior y calcetines, una camiseta de repuesto, una sudadera ligera y una capa impermeable. Según la estación, un sombrero o una gorra. Si llevas gafas, mete un par de repuesto en la mochila, así como gafas de sol.
Y no te olvides de las necesidades de los niños y los ancianos, así como de las mascotas. Todo ello debe guardarse en un lugar de fácil acceso y conocido por toda la familia, y revisarse periódicamente.
¿Y en un viaje?
A menor escala, es bueno llevar material de primeros auxilios cuando se viaja. En el coche lleve siempre un botiquín, con una manta térmica, y otro material según la estación, incluido, no se ría, papel higiénico. En tren, incluso en viajes de ida y vuelta pero lejos de casa, considere la posibilidad de que, por diversos motivos, sea imposible regresar por la noche.
Por eso, nunca deben faltar los medicamentos propios, agua, algún tentempié y un mini botiquín de primeros auxilios. En el avión, el botiquín debe adaptarse al tamaño y a las normas de seguridad del equipaje de mano, pero recuerda: nunca pongas tus propios medicamentos en el equipaje facturado, que a menudo se pierde o llega con retraso.