Fumar mata a 8 millones de personas al año, pero... ¿y si pudiera salvar vidas? Esto es lo que dicen los científicos
El tabaco ha sido durante siglos un enemigo de la salud, pero ¿y si pudiera salvar vidas en lugar de arrebatarlas? Gracias a la ingeniería genética, esta planta podría convertirse en una biofábrica de medicamentos esenciales, revolucionando la medicina.

Cada año, el tabaco es responsable de la muerte de 8 millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, los avances en ingeniería genética podrían transformar esta planta en una herramienta clave para la producción de medicamentos esenciales. ¿Puede convertirse el tabaco en un superproducto farmacéutico?
Así utilizaban los indígenas el tabaco
El tabaco fue utilizado por las civilizaciones indígenas americanas durante siglos como tratamiento para dolores de cabeza, resfriados y malestares estomacales. Cuando los exploradores europeos lo introdujeron en el Viejo Continente en el siglo XVI, rápidamente se convirtió en una panacea. En el siglo XVIII, incluso se empleaba como tratamiento de emergencia para ahogados en el río Támesis mediante enemas de humo de tabaco.
4.5 TRILLION CIGARETTES are discarded per year worldwide, making them the most littered item on
— World Health Organization (WHO) (@WHO) August 22, 2022
What is inside a cigarette? Lets find out #TobaccoExposed pic.twitter.com/8robAxqtR2
Sin embargo, con el tiempo se hizo evidente que los efectos perjudiciales del tabaco superaban sus posibles beneficios. Su consumo masivo, sobre todo en forma de cigarrillos, ha causado estragos en la salud pública, contribuyendo a enfermedades cardiovasculares y cánceres mortales. Pero, gracias a la biotecnología, la planta podría tener una redención inesperada.
Un producto fácilmente modificable
Muchas de las medicinas actuales provienen de plantas. Fármacos como el Taxol, utilizado en quimioterapia, provienen del tejo, por ejemplo. Pero la producción de medicamentos basados en proteínas, como la insulina o ciertas vacunas, requiere procesos mucho más sofisticados.
La mayoría de estos fármacos complejos se fabrican mediante tecnología recombinante, en la que se introduce el material genético necesario en células de bacterias, levaduras o mamíferos para que produzcan el compuesto deseado. Este proceso, sin embargo, es costoso y requiere infraestructura especializada, lo que dificulta el acceso a los medicamentos en países de bajos ingresos.

Aquí es donde el tabaco puede marcar la diferencia. Al ser fácilmente modificable genéticamente, esta planta puede producir grandes cantidades de proteínas terapéuticas de manera más accesible y sustentable. A diferencia de las células cultivadas en bioreactores, el tabaco solo necesita suelo, agua y luz solar para crecer, lo que lo convierte en una opción viable para la producción a gran escala.
¿Cuál es el futuro del tabaco?
El potencial del tabaco en la fabricación de fármacos no es solo una teoría. En 2012, la empresa canadiense Medicago demostró su eficacia al producir más de 10 millones de dosis de la vacuna contra la gripe en tan solo un mes utilizando tabaco.
Actualmente, existen ensayos clínicos en curso para el desarrollo de inmunoterapias basadas en tabaco contra enfermedades como el VIH y el ébola. Durante el brote de ébola de 2014, un tratamiento experimental derivado del tabaco recibió autorización de emergencia en EE. UU. para su uso en trabajadores sanitarios infectados. Además, se está explorando su aplicación en inmunoterapias contra el cáncer, una alternativa más efectiva y con menos efectos secundarios que la quimioterapia tradicional.

La utilidad del tabaco podría extenderse más allá de la Tierra. Si los humanos planeamos colonizar Marte u otros planetas, necesitaremos una fuente sostenible de medicamentos. Transportar grandes cantidades de fármacos al espacio es costoso y poco práctico, pero unas pocas semillas de tabaco podrían generar un suministro infinito de medicamentos esenciales en el espacio.
Su potencial no solo podría cambiar vidas en la Tierra, sino también en futuras colonias espaciales. Tal vez, en lugar de recordar al tabaco por su letalidad, se pueda ver como una fuente de esperanza para millones de personas.
Referencia de la noticia
Fox, J. First plant-made biologic approved. Nat Biotechnol 30, 472 (2012). https://doi.org/10.1038/nbt0612-472