Explorando este pueblo de España que no tiene coches y solo es accesible a pie y en funicular
Si necesitas un fin de semana de auténtica desconexión de la urbe, éste es tu sitio, un lugar donde no existen los coches ni el tráfico. ¿No te lo crees? Acompáñanos.

Enclavado en un rincón remoto de España, existe un pequeño pueblo donde el tiempo parece haberse detenido. Un lugar donde no se oye ningún ruido de motor de coche ni bullicio por el tráfico.
Sólo el sonido del viento, el murmullo del agua y el canto de los pájaros rompen el silencio de este paraje singular, accesible únicamente a través de un impresionante funicular que atraviesa las entrañas de la montaña.
Un refugio único en el corazón de los Picos de Europa
Estamos hablando de Bulnes, una aldea situada en el concejo de Cabrales, en el Principado de Asturias, y que es, sin duda alguna, uno de los pueblos más aislados de España.
Hasta hace relativamente poco, Bulnes solo era accesible a pie, a través de un exigente sendero de aproximadamente una hora y media de duración desde Poncebos. Este aislamiento ha permitido que el pueblo conserve su esencia intacta, con sus casas de piedra, sus calles empedradas y una tranquilidad que resulta difícil de encontrar en otros lugares.
Pero si algo hace a Bulnes más llamativa es la ausencia total de vehículos. No hay carreteras que lleguen hasta aquí, lo que obliga a los lugareños y visitantes a desplazarse a pie. Esta singularidad convierte al pueblo en un destino ideal para quienes buscan una experiencia auténtica y desconectada del ajetreo de la vida en una ciudad.
Bulnes, Asturias (Cuando la belleza no puede ser más bella). Certificado en 2021 como uno de Los Pueblos Más Bonitos de España).
— Pueblos más bonitos (@LosPueblosmbe) March 12, 2025
Un rincón escondido en los Picos de Europa, accesible solo a pie o en funicular. Su entorno natural y su encanto rural lo convierten en un destino pic.twitter.com/uDNWuaRCxy
La vida en Bulnes gira en torno a la naturaleza y la ganadería, con pequeñas explotaciones de queso de Cabrales, uno de los productos más emblemáticos de la región. A pesar de su reducido tamaño, el pueblo cuenta con algunos alojamientos rurales y restaurantes donde se pueden degustar platos típicos asturianos, como la fabada o la carne de ternera de la zona.
El funicular de Bulnes, un milagro de la ingeniería
Pese a no poder llegar en coche a él, en 2001 Bulnes dejó de ser un enclave inaccesible gracias a la construcción de un funicular que conecta la aldea con Poncebos. Este tren cremallera, que atraviesa un túnel de 2.227 metros excavado en la Peña Maín, salva un desnivel de 400 metros en apenas ocho minutos.
No es la Gran Vía, no es una playa de Benidorm. Es #Cabrales. El Funicular de Bulnes y el inicio de la #RutadelCares en #Poncebos hacen de este pequeño concejo de Picos, uno de los lugares más visitados de Asturias. #turismo #SemanaSanta pic.twitter.com/tXQ9bMPfTJ
— TPA Noticias (@TPAnoticias) April 7, 2023
El funicular tiene capacidad para 48 pasajeros, 28 de ellos sentados, y opera con una frecuencia de media hora en temporada alta. En temporada baja, su funcionamiento se reduce a dos únicas franjas horarias, mientras que su precio ida y vuelta oscila los 20€.
Un destino para amantes del senderismo y la montaña
A pesar de la comodidad que ofrece el funicular, muchos excursionistas siguen prefiriendo la antigua ruta a pie desde Poncebos, que serpentea a través del impresionante desfiladero del río Bulnes. Una vez en el pueblo, los más aventureros pueden continuar ascendiendo hasta Bulnes de Arriba, el barrio alto de la aldea, donde las vistas del emblemático Naranjo de Bulnes (o Picu Urriellu) son simplemente sobrecogedoras.
El entorno de esta preciosa aldea es, sin lugar a dudas, un paraíso para los amantes del senderismo y la naturaleza. Y es que desde aquí parten numerosas rutas que recorren los Picos de Europa, como la que conduce hasta Sotres o la que permite enlazar con la famosa Ruta del Cares, una de las más espectaculares de España.