El triángulo de Bir Tawil: el único territorio en el mundo que no quiere nadie

En pleno desierto de Nubia, este lugar es repudiado desde hace más de un siglo. Así es la tierra que no solo no reclama nadie, sino que los países fronterizos en litigio aseguran que pertenece al adversario.

En pleno desierto de Nubia se encuentra el único territorio del mundo que no pertenece a ningún país.

De sus 510 millones de kilómetros cuadrados, nuestro planeta solo tiene 148 de tierra firme repartidos entre 195 países, con una llamativa excepción. Porque, por extraño que parezca, aún existe una pequeña porción que, en pleno siglo XXI, no pertenece a ningún estado.

Bienvenidos a Bir Tawil, una rareza geográfica que permanece en un tranquilo limbo: nadie lucha por él, nadie lo defiende y nadie lo quiere. Una verdadera tierra de nadie.

Un territorio olvidado entre fronteras

El triángulo de Bir Tawil se extiende por interminables dunas y montañas rocosas a lo largo de la frontera entre Egipto y Sudán, en el noroeste africano.

Ocupa unos 2.060 km², aproximadamente el tamaño de Luxemburgo, aunque, a diferencia del pequeño país europeo, carece de ciudades, carreteras, agua potable y, sobre todo, de soberanía. Porque es el único territorio del mundo que ningún país reclama oficialmente.

Para entender cómo se llega a una situación tan insólita hay que remontarse a los tiempos del dominio británico en esta región. En 1899, los británicos trazaron una frontera política entre Egipto y Sudán en el paralelo 22. Pero, solo tres años después, en 1902, decidieron modificar esa línea para ajustarse mejor a las tribus locales.

Bir Tawil y Hala'ib se extienden entre la frontera de Egipto y Sudán.

Así, cedieron el estratégico triángulo de Hala'ib a los ababda, beduinos nómadas del Alto Egipto y Bir Tawil a Sudán.

Tras la descolonización, ambos países africanos reclamaron para sí Hala'ib, una zona de 20.580 km² situada en la costa africana del mar Rojo. Egipto defendiendo la frontera de 1899 (que le daba derecho sobre este territorio), y Sudán haciendo lo propio con la de 1902.

Así, ambos países pugnan por Hala'ib, pero ninguno quiere Bir Tawil. ¿El motivo? Aceptarlo significa renunciar al otro territorio.

Inhóspita tierra de nadie

Desde un punto de vista legal, Bir Tawil es considerado una terra nullius —una tierra que no pertenece a ningún Estado—, lo que, teóricamente, lo convierte en reclamable por cualquier país.

Aunque suena a oportunidad única, en la práctica, la falta de valor económico y estratégico hace que esta porción de tierra permanezca al margen del interés internacional.

Porque Bir Tawil no es solo tierra de nadie en términos diplomáticos. También es una de las regiones más inhóspitas del planeta. No cuenta con recursos naturales atractivos, acceso al mar ni población permanente.

Tierras de pastoreo en Hala'ib, territorio en disputa entre Egipto y Sudán.

A diferencia de Hala’ib, una zona fértil, con potencial económico debido a sus reservas petroleras y conectada con el Mar Rojo, lo que lo convierte en un punto estratégico para rutas comerciales y pesqueras, Bir Tawil es solo tierra árida.

Ubicado en el desierto de Nubia, se caracteriza por temperaturas extremas y vastas extensiones de arena, lo que lo convierte en un territorio difícil de habitar y nulo para la agricultura.

Intentos de conquistas y coronas autoproclamadas

El vacío legal que pesa sobre Bir Tawil ha dado lugar a iniciativas pintorescas. En 2014, un granjero estadounidense llamado Jeremiah Heaton, viajó 10.000 km hasta Bir Tawil para plantar allí una bandera y declarar el "Reino del Norte de Sudán".

Él se coronó rey y nombró a su hija princesa. La historia dio la vuelta al mundo y generó un debate sobre los límites del derecho internacional. Aunque, por supuesto, ningún gobierno tomó en serio esta particular conquista ni reconoció derechos algunos a Heaton.

En 2017, Suyash Dixit, un informático de la India también llegó hasta Bir Tawil para declarar el “Reino de Dixit”, autoproclamarse monarca y nombrar a su padre primer ministro. Títulos que después compartió en sus redes sociales.

Desde la comodidad de sus casas, algunos internautas han seguido sus pasos y han creado banderas, escudos y hasta pasaportes digitales para Bir Tawil. Ninguno ha pasado del terreno simbólico, pero han convertido a este triángulo repudiado por los estados en un fenómeno viral.