El silencio del hielo: cómo el cambio climático termina con una tradición centenaria en un lago de Japón

Durante siglos, un estruendo despertaba a los habitantes de Suwa: el hielo del lago se quebraba y formaba una emblemática cresta. Hoy, el silencio invernal es señal de la crisis climática.

Calentamiento global
La tradición dice que un dios cruzaba el lago Suwa cada invierno. Ahora, su ausencia refleja una realidad inquietante.

Durante casi seiscientos años, los habitantes a orillas del lago Suwa, en Japón, asistieron a un espectáculo sin igual. En pleno invierno, cuando las temperaturas se desplomaban durante la noche, un rugido ensordecedor sacudía la ciudad y anunciaba una metamorfosis en el lago.

En efecto, al día siguiente, sobre la superficie congelada, aparecía una cresta de hielo serpenteante, similar a la columna vertebral de un dragón atrapado bajo el agua.

El cruce sagrado

La tradición local llama a este fenómeno "Miwatari" (el cruce sagrado). La leyenda cuenta que la cresta de hielo es la huella del paso de un dios sintoísta que cruza el lago para encontrarse con su amada.

El Sr. Miyasaka conduce a los feligreses hasta el lago congelado Suwa en 2018, la última vez que se formó el Miwatari. Crédito: The New York Times/Ciudad de Suwa

Los sacerdotes del santuario Yatsurugi han documentado fielmente la aparición de la cresta en el lago, y cuentan con un registro que se remonta al año 1443. Además de señal de buen augurio, el Miwatari fue siempre punto de encuentro y escenario de miles de fotos familiares.

Pero en los últimos años, el fenómeno brilla por su ausencia. Desde la década de 1980, el lago Suwa se ha congelado con menor frecuencia, y en los últimos siete inviernos, el Miwatari no apareció ni una sola vez.

"Oímos hablar del derretimiento de los casquetes polares y los glaciares del Himalaya, pero nuestro propio lago también intenta alertarnos", comentó Kiyoshi Miyasaka, sacerdote del santuario, en una entrevista con The New York Times.

La ciencia detrás de la leyenda y el cambio climático como responsable

Más allá de la leyenda, el fenómeno tiene una explicación científica clara. Cuando el lago se congela, su superficie forma una capa sólida de hielo. Durante las noches extremadamente frías, el hielo se contrae, lo que provoca la formación de grietas. Estas grietas se llenan rápidamente con agua del lago, que al estar en contacto con el aire helado, vuelve a congelarse.

Cuando las temperaturas aumentan hacia el amanecer, la capa de hielo principal se expande y empuja las zonas recién congeladas hacia arriba.

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Gente patinando y pescando en el lago congelado Suwa a finales de la década de 1950.Crédito: The New York Times/ Museo de la ciudad de Suwa

Esto forma una cresta elevada e irregular sobre la superficie del lago. Este proceso, repetido a lo largo de varios ciclos de enfriamiento y calentamiento, genera la forma serpenteante del Miwatari, además del característico estruendo cuando el hielo se rompe y se reajusta.

Fenómenos similares ocurren en otros lagos de climas fríos, pero el registro detallado y la tradición de Suwa lo han convertido en un caso único en la historia climática.

Sin embargo, los registros recientes muestran que, entre 1955 y 2004, el lago Suwa no se congeló en 12 ocasiones. Esta tendencia se intensificó en los últimos años, lo que refleja los efectos del calentamiento global en la región.

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El lago Suwa lleva más de 500 años registrando el cruce sagrado del Miwatari. Ahora, la ausencia del hielo es un nuevo mensaje, esta vez de advertencia.

Estudios científicos han vinculado directamente la falta de formación de hielo con el aumento de la temperatura global. "Estos datos son únicos", explicó John Magnuson, director emérito del Centro de Limnología de la Universidad de Wisconsin-Madison. "Fueron recopilados por humanos que observaban y registraban el evento del hielo año tras año durante siglos, mucho antes de que el cambio climático fuera siquiera un tema de discusión".

La desaparición del Miwatari no solo borra una de las postales más emblemáticas del invierno en Suwa, sino que también desafía una tradición profundamente arraigada. Cada invierno, los lugareños solían reunirse al amanecer para comprobar que el dios había cruzado el lago durante la noche.

Ahora, esas reuniones se han convertido en vigilias silenciosas, esperando un milagro que cada vez parece más lejano. "Continuar con una tradición durante 580 años une a nuestra comunidad", dijo la alcaldesa Yukari Kaneko al New York Times. "Temo que lo que está sucediendo ahora sea una advertencia para que reconsideremos nuestra forma de vida".

La leyenda del Mmiwatari expresa la conexión estrecha entre la naturaleza y la cultura de un lugar. Su desaparición es apenas un ejemplo de cómo el cambio climático está transformando el mundo, no solo en términos ambientales, sino también en el tejido de las tradiciones humanas.